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Teletrabajo: derechos y obligaciones

El teletrabajo o trabajo a distancia es una nueva forma de organizar el trabajo que ha visto en los últimos años aumentar su interés tanto por parte de las organizaciones como de los profesionales gracias, en gran medida, a los avances tecnológicos. 

Se trata por tanto de una modalidad de trabajo que exige cambios en la legislación actual pues afecta a ámbitos tan importantes como la prevención de riesgos o el control empresarial.

En esta línea, el Estatuto de los Trabajadores (ET) ha actualizado su artículo 13 el cual hacía referencia al trabajo en el domicilio, un concepto que ha sido cambiado por trabajo a distancia pues ahora el centro de trabajo puede ubicarse en cualquier rincón del mundo. Sin embargo, se mantiene la premisa que se otorgaba al trabajo en el domicilio: “los trabajadores a distancia tendrán los mismos derechos que los que prestan sus servicios en el centro de trabajo de la empresa, salvo aquellos que sean inherentes a la realización de la prestación laboral en el mismo de manera presencial”.

Por tanto, en cuanto a obligaciones de la organización encontramos que estas deben facilitar los medios a los trabajadores para poder llevar a cabo el teletrabajo, siempre y cuando su puesto lo permita. No obstante, el ET recurre a que deben ser los convenios colectivos y/o normas de conducta corporativos los que sienten las bases concretas de cómo se gestiona el teletrabajo, dejando constancia siempre de todo ello por escrito.

Asimismo, en lo que respecta a la prevención de riesgos, es aplicable la actual legislación que sin duda tendrá que ser revisada para poder dar cobertura a esta nueva forma de entender la organización del trabajo.

Otra de las características es que tiene carácter voluntario. Es decir, la empresa no puede obligar a ningún trabajador a asumir el teletrabajo de no querer hacerlo. Es más, esto es algo que también se aplica en favor de las empresas dado que no todas pueden dotar de esta ventaja a todos o algunos de sus trabajadores.

Tampoco podemos confundir el concepto de teletrabajo profesionales que realizan su trabajo a distancia bajo condiciones de trabajador autónomo o freelance, que lógico es que no se trata del mismo caso de los trabajadores en plantilla.

Control empresarial

El principal objetivo por el cual se pretende regular el teletrabajo, constatado por el propio ET, es que se trata de una “medida que encaja perfectamente en el actual modelo productivo y económico, porque favorece la flexibilidad de las empresas en la organización del trabajo, incrementa las oportunidades de empleo y optimiza la relación entre tiempo de trabajo y vida personal y familiar”.

No obstante, son muchas las empresas todavía las que no valoran implantar esta modalidad de trabajo en gran medida por una cuestión de conocer cómo controlar que los empleados cumplen con sus obligaciones.

¿Qué indicadores podemos entonces utilizar para garantizar que las obligaciones se cumplen también a distancia? Por un lado, tenemos la productividad que es el indicador clave cuando queremos saber cómo gestiona su tiempo y sus tareas nuestros trabajadores, o como ya hacen muchos profesionales: trabajar por objetivos o proyectos.

Por otro lado, contamos con innovadores herramientas que posibilitan la vigilancia telemática como son entre otros muchos, sistemas que controlan la actividad que se realiza con un ordenador, o qué se hace cuando se navega en Internet, las redes sociales corporativas internas, etc.

Y no olvidemos una vez más que se trata de avanzar hacia un nuevo modelo organizacional cuya base es la confianza y la responsabilidad.

 

 

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