Noticias

Retos corporativos del siglo XXI: el derecho a la desconexión

Conciliación familiar, teletrabajo, flexibilidad laboral, etc. son términos que han ido cogiendo fuerza en la gestión de personal en los últimos años. Pero también conviven con las palabras estrés laboral, síndrome del trabajador quemado, accidente laboral, presión…

Si bien necesitaríamos páginas y páginas para analizar en profundidad la sociedad y su evolución desde diferentes ópticas, existe en la actualidad un escenario del que pocos parecen poder escapar: la conexión a la vida laboral 24/7 cuyo eje principal reside en el uso de los dispositivos móviles como herramientas de trabajo.

¿Quién no ha leído el correo corporativo mientras disfrutaba de unos días de descanso? ¿Quién no ha resuelto una duda a un cliente a una hora intempestiva?

Smartphones y tablets parecen ser los causantes de estas situaciones antes inimaginables, pero no son los culpables. La tecnología está para servir al hombre, para facilitarnos algunos aspectos de nuestra vida, y no al contrario. Las opciones de reenvío de llamadas, los asistentes de fuera de la oficina, el botón de apagar son algunas de las posibilidades que, como trabajadores, deberíamos contemplar si realmente queremos desconectar; o las largas jornadas acabarán con nuestra tan necesaria salud física y mental.

Tradicionalmente, los profesionales con dificultades para desconectar durante sus cortos o largos periodos de descanso solían ser aquellos con altas responsabilidades corporativas. No son solo rumores. Muchos directivos acostumbraban a alojarse durante sus vacaciones en zonas donde ni si quiera la línea telefónica llegaba… Pero en una época en la que el icono del WIFi aparece hasta en los lugares más remotos, ¿qué podemos hacer para desconectar de verdad? Parece ser aquí más sencilla la teoría que la práctica, al menos así lo avalan los números.

Y es que hace ya algún tiempo que, con independencia de la responsabilidad que cada trabajador asume, la desconexión se presenta como un privilegio del que pocos pueden gozar. Tanto es así que nuestros vecinos franceses se han visto en la necesidad de aprobar, a principios de 2017, su Droit à la déconnexion dentro de la Ley de Trabajo (Loi du Travail), regulación con la que se pretende asegurar que los profesionales no están supeditados a los avances tecnológicos y puedan realmente desconectar en su tiempo libre. Para ello, en el Derecho a la desconexión galo se insta a las empresas a implantar regulaciones en el uso de los dispositivos móviles con la finalidad de impedir que los empleados alarguen su jornada laboral una vez esta ha finalizado.

La híper-conectividad en la que hoy en día vivimos puede pasarnos factura si desde las organizaciones no se controla que en las horas, días o semanas de tiempo libre no hay lugar para cuestiones profesionales.

Se trata por tanto de respetar lo establecido por ley, y de dejar el tiempo necesario al cuerpo y la mente para oxigenarse, renovarse, o de lo contrario la intoxicación laboral acabará derivando en potenciales problemas de salud para el trabajador, pero también para las organizaciones.

 

Canal Formación
Encuentra aquí los mejores cursos de formación continua

Síguenos en

Encuestas

¿Tu empresa hace esfuerzos para que te sientas comprometido?