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Cuidar de la salud de los empleados fomenta el éxito empresarial

Las enfermedades laborales -el estrés, la fatiga crónica o las dolencias musculares- son una de las mayores causas de absentismo y bajo rendimiento entre los profesionales. Al tomar medidas para velar por el bienestar de sus empleados, los líderes logran dos objetivos: proteger su integridad física y psicológica así como la rentabilidad de la empresa.

Cuando la empresa cuida de sus trabajadores, además de disminuir los cambios de personal y el desgaste en los trabajadores, la empresa mejora su imagen corporativa: es asociada con un espacio de bienestar donde el empleado no es un solo ente numérico, sino una persona a la que se tiene en cuenta. La compañía se convierte en un ejemplo de calidad empresarial, una visión que vertebra sus valores corporativos y mejora la cuenta de resultados. 

De la legislación a los valores corporativos

Desde La Ley Antitabaco de 2006, a la creciente exigencia en materia de Prevención de Riesgos Laborales, a la fortaleza de las medidas de seguridad en industrias de alto riesgo, hasta el fomento de los hábitos de vida saludables en entornos profesionales. Todo contribuye. La sociedad y sus agentes involucrados han detectado, reconocido y evaluado la necesidad de que la ciudadanía asuma que es de vital importancia cuidarse, ya desde edades tempranas.

Y sus beneficios van por una segunda vía: un trabajador sano es un trabajador más productivo. Para empezar, se reduce la tasa de absentismo laboral que, por contradictorio que parezca, aumentó un 15% entre 2015 y 2016, según datos de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT) del pasado diciembre. 

No obstante, lógico es que no se pueden dejar atrás otros factores que influyen en la productividad de los profesionales como es la motivación; impulso que viene dado por la combinación de una serie de cuestiones. El salario, por ejemplo, sigue siendo uno de los principales motores de la motivación laboral, que suele llevar adherido crecimiento y desarrollo. Pero también entra en juego el clima laboral, las medidas de conciliación familiar, determinadas prestaciones sociales, y un largo etcétera. No hay más que comprobar las similitudes corporativas de las empresas que se eligen cada año como las mejores corporaciones para trabajar.

Esto solo se aplica a aquellas empresas con grandes presupuestos. Todas las empresas, desde las compuestas por un único autónomo hasta las multinacionales pueden, a su medida, establecer pautas para que los trabajadores interioricen que deben llevar una vida sana: por ellos primero, y por la empresa después. Según los datos de una encuesta que realizó Trabajando.com - Universia entre más de 1.800 usuarios de la Comunidad Laboral, existía una clara diferencia entre los porcentajes de las personas que sí se cuidan a diario y las empresas que contaban con medidas que favorecen también dicho cuidado: 

 

Cuidar la mente y el cuerpo

No hace falta crear un gimnasio en la oficina, bastaría por ejemplo, en la medida de lo posible, ofrecer cierta flexibilidad en el reparto de la jornada laboral. Se pueden idear casi siempre medidas para que el equipo sienta que sus superiores también se preocupan por mantener también su equilibrio mental y físico.

Grupos de corredores, clases colectivas, equipos de fútbol u otros deportes, participar en carreras populares son otras de las medidas que en los últimos tiempos algunas organizaciones han ido sumando a sus acciones corporativas.

Otro campo implicado es la nutrición. Mantener una buena alimentación es fundamental para que el cuerpo rinda al ritmo que exige la actividad diaria, tanto personal como profesional. En este ámbito, ofrecer fruta de temporada una vez a la semana, crear espacios para la propuesta de nuevas ideas, organizar talleres con asesores especializados, entre otras, son algunas de las acciones, relativamente sencillas, que se pueden implantar para favorecer la buena alimentación del equipo.

Otros aspectos que afectan a la buena salud de los empleados proceden directamente en las condiciones atmosféricas de los espacios de trabajo. Las temperaturas extremas pueden afectar a la salud física y mental de los trabajadores si no se toman las medidas adecuadas para su protección. Pero también se debe controlar cuando los trabajadores realizan actividades en centros cerrados. Asegurarse de que se ventilan los espacios de trabajo o que la temperatura es la adecuada son también medidas que favorecen la buena salud.

Por tanto, los departamentos de recursos humanos tienen como reto convencer a los directivos para que ellos sean los primeros en convertirse en los embajadores de la vida saludable en su organización. 

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